En Colombia se volvió tema de preferencia por parte de los medios de comunicación todo lo relacionado con el aborto y su legalización en algunos casos extremos.
No voy a caer en la tentación de discutir aspectos morales o éticos al respecto. Me voy a referir a la manera como los medios están trabajando este tema y la manera como han decidido exponer algunos casos que se han presentado.
No entiendo definitivamente quien le otorgó a los medios de comunicación el permiso para convertir en noticia la vida privada de una persona, que por motivos muy personales, tomó esa decisión. El caso de una niña violada por su padrasto y queda embarazada y decide abortar, podríamos decir que tiene un componente noticioso, por cuanto es uno de los tantos casos de abuso sexual a menores y, por ende, debe ser no solamente reseñado en los medios, sino también debe ser expuesta la problemática que soportan muchos de nuestros menores y ante la cual el Estado no ha sido capaz de emprender acciones reales y efectivas para proteger los derechos de los infantes.
Ahora bien, pasar de esto, al cubrimiento permanente acerca de si ya abortó o no, me parece que fue una total intromisión en la vida privada de esa menor que, con semejante situación, vive una gran tragedia; como para que, adicionalmente, tenga a nuestros medios encima, pendientes de una decisión personal que en nada nos debe importar a los demás, porque para eso ya hay una decisión legal que ampara este tipo de opciones.
Creo que la alaraca duró varias semanas y no solo por parte de los periodistas, sino que luego de todo el escándalo, nuestros "jerarcas" de la iglesia, siempre con sus opiniones "certeras y buenas para nada", arrancaron a hablar de excomulgar a los médicos que practicaron el procedimiento, tildándolos además de delincuentes y asesinos.
¿Que tal el desporpósito de todos? ¿Por qué no se escandalizan igual con respecto al abuso de que fue objeto esta pequeña? De eso no se habla. Los doble-moralistas del país se despacharon en contra de la decisión de la familia y etcétera. Del abusador nadie habla. De la desprotección de nuestros infantes tampoco. De la falta de carácter de las autoridades para velar porque nuestros niños tengan una vida digna, nadie dice nada.
A veces entiendo porque la gente no ve noticieros ni le interesan las noticias. En un país donde ocurren tantas cosas todos los días y donde los medios solo se dedican a reseñar y mostrar, pero no son capaces de investigar para presentar con argumentos la información con que todos los días nos inundan, por supuesto que genera rechazo por las noticias.
Me parece el colmo que los medios no se den cuenta de su importante papel en la vida de un país. O mejor, lo que me parece el colmo es que en verdad lo saben, son concientes de ello, pero no les importa.
martes, septiembre 05, 2006
jueves, junio 08, 2006
Un poco de opinión, por favor
Hace ya algún tiempo que en los medios televisivos de información se ha ampliado el espacio dedicado a la denominada farándula y entretenimiento, utilizando además dicho recurso para captar más audiencia. No está mal, pienso, pero creo que no hay que exagerar.
Es obvio que en medio de tanta noticia seria y en el caso de Colombia, tanta noticia mala, un poco de espacio para ver modelos, saber quién se casó con quién o conocer la oferta de lugares para ir a pasar un rato; no nos cae mal. Sin embargo, ese respiro que nos damos no puede ser de ninguna manera más relevante que la reflexión sobre el acontecer diario de millones de colombianos.
En Colombia, los medios televisivos han dado un vuelco hacia la minimización de la realidad para sobredimensionar aspectos que, en últimas, son poco trascendentales y poco o nada nos afectan en la cotidianidad. Eso sin hablar de los múltiples reinados que tenemos.
No estoy en contra de las notas "light" de los noticieros, lo que me parece poco comprensible es que en las condiciones que atraviesa Colombia, el espacio para programas de opinión sea tan pobre y, además, los pocos que existen pertenezcan a la franja de los insomnes.
De igual forma, dentro de los espacios informativos, el lugar para la controversia y la investigación ha sido cedido a las toneladas de información sobre modelos, actores, y un largo etcétera. No se compadece con la realidad de los colombianos, ni con todo el desarrollo tecnológico e infraestructura con que cuentan los canales, que se subarriende toda esa cantidad de recursos al espacio del "no pensar porque la realidad es muy dura".
Pienso que en medio de las dificultades que atraviesa la Nación, es necesario que los medios lleven a cabo un papel más comprometido con todos los que somos sus usuarios. Es imperativo que se comprometan con ofrecer información de calidad, con entregarnos investigaciones reales, con consultar todas las fuentes, pero sobre todo, que se comprometan no solo a ser voceros de alguien, sino a ser los voceros de los que conformamos la verdadera opinión pública.
Es obvio que en medio de tanta noticia seria y en el caso de Colombia, tanta noticia mala, un poco de espacio para ver modelos, saber quién se casó con quién o conocer la oferta de lugares para ir a pasar un rato; no nos cae mal. Sin embargo, ese respiro que nos damos no puede ser de ninguna manera más relevante que la reflexión sobre el acontecer diario de millones de colombianos.
En Colombia, los medios televisivos han dado un vuelco hacia la minimización de la realidad para sobredimensionar aspectos que, en últimas, son poco trascendentales y poco o nada nos afectan en la cotidianidad. Eso sin hablar de los múltiples reinados que tenemos.
No estoy en contra de las notas "light" de los noticieros, lo que me parece poco comprensible es que en las condiciones que atraviesa Colombia, el espacio para programas de opinión sea tan pobre y, además, los pocos que existen pertenezcan a la franja de los insomnes.
De igual forma, dentro de los espacios informativos, el lugar para la controversia y la investigación ha sido cedido a las toneladas de información sobre modelos, actores, y un largo etcétera. No se compadece con la realidad de los colombianos, ni con todo el desarrollo tecnológico e infraestructura con que cuentan los canales, que se subarriende toda esa cantidad de recursos al espacio del "no pensar porque la realidad es muy dura".
Pienso que en medio de las dificultades que atraviesa la Nación, es necesario que los medios lleven a cabo un papel más comprometido con todos los que somos sus usuarios. Es imperativo que se comprometan con ofrecer información de calidad, con entregarnos investigaciones reales, con consultar todas las fuentes, pero sobre todo, que se comprometan no solo a ser voceros de alguien, sino a ser los voceros de los que conformamos la verdadera opinión pública.
martes, mayo 30, 2006
Los medios y su participación en política
Colombia acaba de atravesar un hecho histórico en su vida política y democrática al reelegir a un Presidente para el periodo siguiente de forma inmediata.
Es histórico por cuanto la reelección presidencial era una figura no utilizada en el país y porque el presidente-candidato alcanzó un número de votos cercano a los 8 millones, que es una cifra que no se había registrado nunca en ninguna de las elecciones.
Esos son los hechos. Sin embargo y pese a que efectivamente el Presidente Alvaro Uribe cuenta con un amplio respaldo popular, no deja de llamar la atención la participación de los medios de comunicación, no como entes vigilantes y atentos de lo que sucede, sino como copartidarios del Gobierno y casi que convertidos en voceros de su campaña.
Obviemente sabemos que los medios siempre participan de un modo u otro dentro de las campañas, pero en Colombia en esta ocasión, lamentamos decirlo, los periódicos, revistas, emisoras, canales de televisión, en términos generales, se vovlieron "gobiernistas" de tiempo completo, convirtiéndose en sus mayores promotores y por qué no, defensores.
Comprensible, claro. El carácter y la personalidad de Uribe los ha seducido, podríamos decir. No obstante, no creo que sea de gratis tanto apoyo, pues sin ser un avezado investigador, es lógico que los grupos económicos que están detrás de los medios de comunicación, también hacen parte del establecimiento estatal y, por tanto, se ven o verán beneficiados de alguna manera, del "agradecimiento" por parte del reelegido Presidente.
En fin, en últimas todos queremos que Colombia sea un país mejor, pero preocupa la visión mesiánica de Uribe y su séquito, y además es una realidad que el Poder siempre hace perder un poco el sentido de realidad. Ojalá este no sea el caso en Colombia, pues el gran pueblo que hace parte de este país, de verdad necesita soluciones "reales", no basta con tener "el país en la cabeza", como se supone que el Presidente lo tiene.
Quisiera ver a los medios de comunicación más comprometidos con las realidades sociales del país, con los necesitados, con los pobres, que además son mucho más que los casi 8 millones que le dieron el voto a Uribe. Son esa gran mayoría que no aparece registrada en ninguna parte, esos que no entienden de las maravillosas cifras de los órganos del Estado; aquellos que los medios de comunicación sólo buscan para tomar "foticos de premios" o cosas de esas; porque además los medios se han dedicado al gran mundillo de la farándula y en esas boberías no meten a todos (claro que ese será otro tema para después).
Es histórico por cuanto la reelección presidencial era una figura no utilizada en el país y porque el presidente-candidato alcanzó un número de votos cercano a los 8 millones, que es una cifra que no se había registrado nunca en ninguna de las elecciones.
Esos son los hechos. Sin embargo y pese a que efectivamente el Presidente Alvaro Uribe cuenta con un amplio respaldo popular, no deja de llamar la atención la participación de los medios de comunicación, no como entes vigilantes y atentos de lo que sucede, sino como copartidarios del Gobierno y casi que convertidos en voceros de su campaña.
Obviemente sabemos que los medios siempre participan de un modo u otro dentro de las campañas, pero en Colombia en esta ocasión, lamentamos decirlo, los periódicos, revistas, emisoras, canales de televisión, en términos generales, se vovlieron "gobiernistas" de tiempo completo, convirtiéndose en sus mayores promotores y por qué no, defensores.
Comprensible, claro. El carácter y la personalidad de Uribe los ha seducido, podríamos decir. No obstante, no creo que sea de gratis tanto apoyo, pues sin ser un avezado investigador, es lógico que los grupos económicos que están detrás de los medios de comunicación, también hacen parte del establecimiento estatal y, por tanto, se ven o verán beneficiados de alguna manera, del "agradecimiento" por parte del reelegido Presidente.
En fin, en últimas todos queremos que Colombia sea un país mejor, pero preocupa la visión mesiánica de Uribe y su séquito, y además es una realidad que el Poder siempre hace perder un poco el sentido de realidad. Ojalá este no sea el caso en Colombia, pues el gran pueblo que hace parte de este país, de verdad necesita soluciones "reales", no basta con tener "el país en la cabeza", como se supone que el Presidente lo tiene.
Quisiera ver a los medios de comunicación más comprometidos con las realidades sociales del país, con los necesitados, con los pobres, que además son mucho más que los casi 8 millones que le dieron el voto a Uribe. Son esa gran mayoría que no aparece registrada en ninguna parte, esos que no entienden de las maravillosas cifras de los órganos del Estado; aquellos que los medios de comunicación sólo buscan para tomar "foticos de premios" o cosas de esas; porque además los medios se han dedicado al gran mundillo de la farándula y en esas boberías no meten a todos (claro que ese será otro tema para después).
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