jueves, junio 08, 2006

Un poco de opinión, por favor

Hace ya algún tiempo que en los medios televisivos de información se ha ampliado el espacio dedicado a la denominada farándula y entretenimiento, utilizando además dicho recurso para captar más audiencia. No está mal, pienso, pero creo que no hay que exagerar.
Es obvio que en medio de tanta noticia seria y en el caso de Colombia, tanta noticia mala, un poco de espacio para ver modelos, saber quién se casó con quién o conocer la oferta de lugares para ir a pasar un rato; no nos cae mal. Sin embargo, ese respiro que nos damos no puede ser de ninguna manera más relevante que la reflexión sobre el acontecer diario de millones de colombianos.
En Colombia, los medios televisivos han dado un vuelco hacia la minimización de la realidad para sobredimensionar aspectos que, en últimas, son poco trascendentales y poco o nada nos afectan en la cotidianidad. Eso sin hablar de los múltiples reinados que tenemos.
No estoy en contra de las notas "light" de los noticieros, lo que me parece poco comprensible es que en las condiciones que atraviesa Colombia, el espacio para programas de opinión sea tan pobre y, además, los pocos que existen pertenezcan a la franja de los insomnes.
De igual forma, dentro de los espacios informativos, el lugar para la controversia y la investigación ha sido cedido a las toneladas de información sobre modelos, actores, y un largo etcétera. No se compadece con la realidad de los colombianos, ni con todo el desarrollo tecnológico e infraestructura con que cuentan los canales, que se subarriende toda esa cantidad de recursos al espacio del "no pensar porque la realidad es muy dura".
Pienso que en medio de las dificultades que atraviesa la Nación, es necesario que los medios lleven a cabo un papel más comprometido con todos los que somos sus usuarios. Es imperativo que se comprometan con ofrecer información de calidad, con entregarnos investigaciones reales, con consultar todas las fuentes, pero sobre todo, que se comprometan no solo a ser voceros de alguien, sino a ser los voceros de los que conformamos la verdadera opinión pública.